He utilizado las compras compulsivas de ropa, las dependencias afectivas, los viajes, mil y una terapias y cursos de crecimiento personal... como distracción para no escuchar-me, para no mirar hacia adentro. Siempre he tenido la sensación de que algo "no andaba bien en mi" .
Siento que toco fondo, que ya no quedan más pasadizos en los que refugiarse, ni más excusas que creerse. No hay ninguna respuesta fuera que calme mi vacío, nada, ni nadie.
He pasado la fase de, ya se pasará...conozco las crisis, no es la primera, pero he sido testigo como cada vez eran más seguidas y más intensas, como si fuese un globo que se hincha y se hincha hasta reventar.
Cuando me miro por dentro, siento vacío y abandono, es como si me lo mereciera... es un dolor que procede del pasado y con el cual me identifico, lo asumo en forma de culpa e indignidad, y eso me parte por dentro y me aterra, porque ese pensamiento de indignidad me mantiene totalmente alejada de la posibilidad de ser amada por mi. Mientras me crea ese pensamiento, mientras lo viva como una realidad, no habrá lugar para el amor dentro de mi corazón.Es donde estoy, también sé que pasará, porque yo ya no deseo huir. Le planto cara y dejo que me bombardee...hasta que el mismo vaya perdiendo intensidad y se convierta en un recuerdo, en algo que deje atrás.
Ahora mismo me cuesta todo, levantarme, cocinar, caminar, hablar... La compañía de mi marido y nuestros gatos, el refugio de nuestro hogar, algún que otro baño caliente y algún pequeño esfuerzo que me cuesta una inmensidad es lo poco que me reconforta.
Pero también sé que sólo dejando que fluya el dolor, ello mismo prodrá transformarse en algo nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario